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poniedziałek, 7 maja 2012

PERSEVERANCIA FINAL

Donde Jesús no está en la luz, es porque María está en la sombra. 
Frederick William Faber

No basta con comenzar bien, sino llevar la buena empresa a un buen fin. Judas fue Apóstol, y luego se convirtió en traidor. Alguien es católico, y luego se convierte en incrédulo o hereje. 

El beato padre Felipe Rinaldi, antiguo superior general de los salesianos, venerado ya en vida por su amabilidad y bondad, y después de fallecido por portentosos milagros, solía después del almuerzo permanecer largos ratos arrodillado ante la imagen de María Auxiliadora.

Viéndola a esta piadosa costumbre un joven religioso, le preguntó un día al viejo sacerdote: “¿Qué cosa le pide usted a la Virgen con esas visitas?” Cuando éste le hubo respondido que le pedía a la Santísima la gracia de perseverar en su vocación cristiana y religiosa hasta el último instante de su vida, el joven le repuso estupefacto: “Pero, padre, ¿cómo, siendo ya un anciano sacerdote y superior, y pide usted todavía perseverancia en la vocación?” –“Sí –respondió el añoso veterano-, aunque soy viejo y superior general, sin embargo, si la Virgen me suelta un solo día de su mano, puedo dejar de perseverar en mi vocación, y puedo perderme. Pero si Ella me protege, nada tengo que temer acerca de mi perseverancia final, que es la gracia que más deseo.”

Fuente: Sálesman Eliécer, Ejemplos marianos, 
Editorial Centro Don Bosco, Bogotá, 7° Edición. 


































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