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wtorek, 10 lipca 2012

AHORA YA NO PUEDO AGUARDAR MÁS

Fuera de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, nadie puede salvarse, como nadie pudo salvarse del diluvio fuera del Arca de Noé, que era figura de esta Iglesia. 
(Catecismo Mayor N° 170b)

Mons. Tihamér Tóth
Un día se me presentó una señora, diciendo que quería hablar conmigo. No soy católica —me dijo—; pero desde hace diez años vengo a la iglesia de la Universidad y escucho sus conferencias. Ahora ya no puedo aguardar más: quiero ser católica. Habrá revuelo en mi casa, mis padres querrán impedirme dar este paso, todos estarán contra mí, es posible que llegue a perder hasta el trabajo que tengo; pero no puedo diferirlo por más tiempo, tengo que hacerlo.

—Y dígame usted, ¿qué es lo que la atrajo hacia nosotros?— pregunté—. ¿Qué verdad ha cautivado más su alma del catolicismo?

—Varias cosas —contestó ella—. En primer lugar, el Santísimo Sacramento. Al que lea con atención las palabras claras de Jesucristo en la Sagrada Escritura: «Esto es mi cuerpo», no le basta creer que Cristo está junto a ese pan. No es posible descansar hasta poder estar en la Iglesia, que nos da el cuerpo de Cristo. Yo quiero al Cristo que vive todo entero en el Santísimo Sacramento. Además, me atrae la confesión; porque siento que mi alma necesita poder explayarse con toda sinceridad y recibir la absolución en el nombre de Dios.

—¿Y hay algo más que la atrae? —seguí interrogándola. —Sí: el culto de María. Veo que Jesucristo, al decir en la cruz a San Juan: «Ahí tienes a tu madre», nos dio también una madre a todos nosotros, una madre que nosotros hemos de honrar y amar...

Testimonio del Mons. Tihamér Tóth, Obispo de Veszprém


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