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poniedziałek, 8 października 2012

VENTANALES


El que quiera comer la nuez, tiene que romper la cáscara.
Anónimo 

Oyó hablar cierto provinciano de los artísticos ventanales de una catedral muy famosa, tanto que se resolvió a emprender un largo viaje para poder verlos. Pero cuando al final del fatigoso viaje se halló delante de la catedral y miró con gran curiosidad sus ventanales, exclamó con desilusión:
“¡En vano me he cansado! No hay en esas ventanas más que un montón de trozos de vidrio negro y algunas barras de plomo que describen curvas sin ton ni son.”

Por suerte le oyó uno de los habitantes de la ciudad, y, volviéndose a nuestro hombre, le dijo:
“Amigo, para apreciar las vidrieras, no se deben mirar desde fuera, a la luz del día, sino desde dentro del templo. Entre usted y se quedará sorprendido.”

Nuestro hombre siguió el consejo..., y quedó asombrado por la visión que se le ofrecía. Los trozos de vidrio que por fuera parecían negros, brillaban con preciosos colores; y las barras de plomo que desde fuera presentaban un aspecto caótico, aunaban armónicamente todo el conjunto...

Cfr. Mons. Tihamér Tóth, Padrenuestro

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