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poniedziałek, 1 października 2012

VIRGEN DE LA REVELACIÓN


Luego, en la Iglesia, se lo volví a preguntar de nuevo. [Sobre lo que yo había de ser más tarde.] Entonces, la Virgen se apareció, llevando en sus manos dos coronas, una blanca y otra roja. Me miró con amor y me dijo que cuál de las dos escogía. La blanca significaba que yo sería siempre puro; la roja, que había de morir mártir. Sin vacilar, yo respondí a la Virgen: escojo las dos. Ella sonrió y desapareció.
San Maximiliano Kolbe

Perseverantes en la oración ante la imagen de la Virgen de la Revelación,
en la cueva de la Tre Fontane (Roma)

El 12 de abril de 1947, en Roma cerca de la famosa abadía de Tre Fontane, se le apareció la Virgen por primera vez a Bruno Cornacchiola, un apóstata de la Iglesia católica, defensor y propagador de los errores protestantes. Parte de los sucesos vividos en esa fecha las refiere el mismo Bruno:

“Hacía calor y busqué un sitio para que jugasen mis hijos y me dejasen escribir apuntes para el discurso del día siguiente, que debía ser todo contra la Virgen, la cual, según las convicciones de la secta, no era la Madre de Dios, no era la Inmaculada Concepción, no había sido asunta del cielo; era solo una mujer muy pía, que además de Jesús había tenido otros hijos... ”

“Con una voz tan dulce que no tiene igual en este mundo, me dijo:
SOY LA QUE ESTÁ EN LA TRINIDAD DIVINA. SOY LA VIRGEN DE LA REVELACIÓN. TÚ ME HAS PERSEGUIDO, ¡YA BASTA! ENTRA EN EL REDIL SANTO, CORTE CELESTIAL EN LA TIERRA”.

Bruno al día siguiente muy de madrugada, se fue al lugar de la aparición donde colocó un cartel, cuya primera parte decía así:

“Aquí, a los pies de la Virgen de la Revelación, una criatura infeliz ha sido liberada de las penas de una vida pecaminosa, confesó sus pecados, y apagó su sed en este manantial de misericordia.
María, la dulce Madre de los pecadores, ved que has hecho de mí: Yo era colaborador del mal, enemigo de la Iglesia y de la Santísima Virgen. El 12 de abril de 1947, en este lugar se me apareció a mí y a mis hijos la Santísima Virgen de la Revelación. Dijo que yo debía, con las señales y con las revelaciones que Ella me daba, volver de nuevo a la Iglesia Católica, Apostólica, Romana. La infinita misericordia ha tenido cuenta de este enemigo suyo, el cual hoy, a sus pies, implora perdón y piedad”.

Hasta 1980, fueron veintitrés las ocasiones en que la Virgen se le había aparecido a Bruno Cornacchiola.

El 12 de abril de 1987, al cumplirse los cuarenta años de la aparición, Bruno escribió una reflexión con motivo del Aniversario. En una de sus partes expresó:

“Es una Madre que habla al alma y, después de cuarenta años, sigue allí esperando para hablarnos, Ella, la silenciosa, que guarda y conserva todo en su Corazón Inmaculado. Nos habla y nos indica a Jesús, el Verbo del Padre que se ha hecho carne en Ella, Madre silenciosa que habla dentro de nosotros y nos indica el CAMINO para ir a Jesús Eucarístico, único Camino de Paz, de Amor y de Salvación; nos indica la VERDAD, Doctrina de Redención, que pervive en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica; y todo ello para que obtengamos VIDA. La Virgen es Madre y llama a sus hijos desde todos los rincones del mundo: ¡ES MADRE ECUMÉNICA, ES MADRE DE PAZ Y DE LA PAZ! Esto es lo que desea de nosotros y para nosotros, sus hijos”.

Cfr. Santiago Vanegas Cáceres, Reina, Señora y Madre,
Guayaquil-Ecuador 2006, N° 9.


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