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niedziela, 21 kwietnia 2013

EL IMPRENTERO DE COLONIA


Entonces oramos por los Santos Padres y Obispos que han muerto; y brevemente por todos aquellos que han dejado esta vida en nuestra comunión; creyendo que las almas de aquellos por quienes oramos reciben un gran alivio, mientras esta santa y tremenda víctima yace en el altar.
San Cirilo de Jerusalén

El Purgatorio del pintor venezolano
Cristóbal Rojas
William Freyssen da su testimonio de cómo su hijo y esposa recobraron la salud gracias a las Almas del Purgatorio. Un día le encargaron imprimir un librito sobre el Purgatorio. Cuando realizaba las tareas de corrección del texto, su atención fue captada por los hechos narrados en el libro. Por primera vez se enteró de las maravillas que las Santas Almas pueden obrar por sus amigos.

Por aquel tiempo su hijo cayó gravemente enfermo, y pronto su estado se volvió desesperante. Recordando lo que había leído acerca del poder de las Santas Almas, Freyssen hizo la promesa solemne de imprimir mil libritos a su propia expensa, con su firma impresa. Fue a la iglesia y, una vez dentro, hizo un voto solemne. En ese momento una sensación de paz y confianza inundaron su alma. A su retorno a casa, su hijo, que no podía tragar ni una gota de agua, pidió algo de comer. Al día siguiente estaba fuera de peligro y pronto, completamente curado.

Al mismo tiempo, Freyssen ordenó imprimir los libros del Purgatorio para ser distribuidos, sabiendo que la mejor forma de obtener ayuda para las almas sufrientes, era interesando a mucha gente sobre el tema. Nadie que sepa del sufrimiento de estas pobres almas, niega una oración a ellas.

El tiempo pasó, y una nueva tristeza se cernía sobre este imprentero. Esta vez su amada esposa cayó enferma y a pesar de todos los cuidados iba cada vez peor. Perdió el uso de razón y quedó casi completamente paralizada, de modo que los doctores no le daban muchas esperanzas.

El marido, recordando todo lo que las Almas del Purgatorio habían hecho por su pequeño hijo, corrió otra vez a la Iglesia y prometió solemnemente, como otrora, imprimir doscientos de los libros del Purgatorio, en principio, como urgente socorro de las Ánimas benditas. Imposible de relatar. La aberración mental de su esposa cesó, y comenzó a mover su lengua y extremidades. En un corto período estaba perfectamente sana.

Paul O’Sullivan, Léeme o laméntalo, págs. 24-25. 
Audiolibro: https://gloria.tv/audio/o7kHAq5cKES
Ebook: https://gloria.tv/text/WhY8KXsmA6R

THE PRINTER OF COLOGNE

The celebrated printer of Cologne, William Freyssen, gives us the following account of how his child and wife were restored to health by the Holy Souls.

William Freyssen got the order to print a little work on Purgatory. When he was correcting the proofs, his attention was caught by the facts narrated in the book. He learned for the first time what wonders the Holy Souls can work for their friends.

Just at that time his son fell grievously ill, and soon the case became desperate. Remembering what he had read about the power of the Holy Souls, Freyssen at once promised to spread, at his own expense, a hundred copies of the book which his firm was printing. To make the promise more solemn, he went to the church and there made his vow. At once a sense of peace and confidence filled his soul. On his return home, the boy, who had been unable to swallow a drop of water, asked for food. Next day he was out of danger and soon completely cured.

At once, Freyssen ordered the books on Purgatory to be distributed, feeling sure that it was the best way to obtain help for the suffering souls, by interesting a hundred people in them. No one who knows what the Poor Souls suffer can refuse to pray for them.

Time passed, and a new sorrow fell to the share of the printer. This time his dear wife was stricken down and, despite every care, grew daily worse. She lost the use of her mind and was almost completely paralyzed, so that the doctor gave up all hope.

The husband, bethinking him of what the Holy Souls had done for his boy, again ran to the church and promised to distribute 200 of the books on Purgatory, begging in exchange the urgent succor of the Holy Souls.

Wonderful to relate, the mental aberration ceased, his wife's mind became normal, and she recovered the use of her limbs and of her tongue. In a short time she was perfectly restored to health.


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