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niedziela, 21 kwietnia 2013

LA DAMA DEL BRAZALETE DE ORO - THE LADY WITH A WIDE GOLD BAND

Caminaste por la calle y allí estaban: el látigo y el derramamiento de sangre. Recuerda por lo tanto que no hay duda: Ciertamente existe el infierno.
Czeslaw Milosz

En 1859 refería yo el hecho anterior [el del conde Orloff] a un distinguido sacerdote, superior de una importante comunidad.
Mgr. de Segur relates a second fact, which he regards as alike free from doubt, He had learned it in 1859, of a most honorable priest, and Superior of an important community.
Es espantoso —me decía—, pero no me sorprende extraordinariamente. Los hechos de esta clase son menos raros de lo que se piensa; sólo que hay siempre más o menos interés en guardarlos secretos, ya por el honor del «aparecido» ya por el de su familia. Por mi parte, ved lo que de origen seguro he sabido hace dos o tres años por un pariente muy cercano de la persona a quien acaeció. En este momento en que os hablo (Navidad de 1859), vive aun esa señora, que tiene poco más de cuarenta años de edad.
This priest had the particulars of it from a near relation of the lady of whom it had happened. At that time, Christmas Day, 1859, this person was still living, and little over forty years.
Se hallaba en Londres en el invierno de 1847 a 1848. Era viuda, de casi veintinueve años de edad, mundana, rica y hermosa. Entre los elegantes que frecuentaban sus salones, se distinguía un joven lord, cuyas galanterías la comprometían singularmente, y cuya conducta por otra parte no era edificante.
She chanced to be in London in the winter of 1847-48. She was a widow, about twenty-nine years old, quite rich and worldly. Among the gallants who frequented her salon, there was noticed a young lord, whose attentions compromised her extremely, and whose conduct, besides, was anything but edifying!
Una tarde, o más bien una noche (pues era más de media noche), estaba nuestra viuda leyendo en su cama no se qué novela, esperando el sueño. Suena la una en su reloj, y apaga su bujía. Iba a dormirse, cuando con gran asombro notó que una luz pálida, que parecía salir de la puerta del salón, se esparcía poco a poco por su aposento y aumentaba por instantes. Pasmada, abrió cuanto podía los ojos, ignorando lo que significaba aquello. Empezaba a asustarse, cuando ve abrirse lentamente la puerta del salón y entrar en su cuarto el joven lord, cómplice de sus desórdenes. Antes de que pudiera decirle una sola palabra, estaba ya cerca de ella, la tomaba del brazo izquierdo, y con ronca voz le decía en ingles: «Hay un infierno». El dolor que sintió la señora en el brazo fue tan grande, que perdio el conocimiento.
One evening, or rather one night, for it was close upon midnight, she was reading in her bed some novel, coaxing sleep. One o'clock struck by the clock; she blew out her taper. She was about to fall asleep when, to her great astonishment, she noticed that a strange, wan glimmer of light, which seemed to come from the door of the drawing-room, spread by degrees into her chamber, and increased momentarily. Stupefied at first, and not knowing what this meant, she began to get alarmed, when she saw the drawing-room door slowly open and the young lord, the partner of her disorders, entered her room. Before she had time to say a single word, he seized her by the left wrist, and with a hissing voice, syllabled to her in English: "There is a hell!" The pain she felt in her arm was so great that she lost her senses.
Cuando volvió en sí, media hora después, llamó a su camarera, la cual al entrar percibió un fuerte olor de cosa quemada, y acercándose a su señora, que apenas podía hablar, le vio en la muñeca una quemadura tan profunda, que descubría el hueso y la carne casi consumida; quemadura que tenía de largo una mano de hombre: además advirtió que desde la puerta del salón hasta la cama, y de esta a la referida puerta, la alfombra tenía impresa las pisadas de un hombre que habían quemado la tela de parte a parte. Por orden de la dama abrió la puerta del salón, y había también huellas en las alfombras.
When, half an hour after, she came to again, she rang for her chamber-maid. The latter, on entering felt a keen smell of burning. Approaching her mistress, who could hardly speak, she noticed on her wrist so deep a burn, that the bone was laid bare, and the flesh almost consumed; this burn was the size of a man's hand. Moreover, she remarked that, from the door of the saloon to the bed, and from the bed to that same door, the carpet bore the imprint of a man's steps, which had burned through the stuff. By the directions of her mistress, she opened the drawing-room door: there, more traces were seen on the carpet outside.
Al día siguiente la desgraciada señora supo horrorizada que aquella misma noche, hacia la una de la madrugada, el lord había sido encontrado embriagado en la mesa, que sus criados lo habían trasladado a su gabinete, y que había expirado en sus brazos.
The following day, the unhappy lady learned with a terror easy to be divined that, on that very night, about one o'clock in the morning, her lord had been found dead drunk under the table, that his servants had carried him to his room, and that there he had died in their arms.
Ignoro, añadió el superior, si esta terrible lección ha convertido de veras a la desgraciada; pero lo que sé es que vive todavía, y que para ocultar a las miradas la huella de su siniestra quemadura, lleva en el brazo izquierdo, a manera de brazalete, una larga cinta de oro, que no se quita de día ni de noche.
I do not know, added the Superior, whether that terrible lesson converted the unfortunate lady, but what I do know, is that she is still alive, and that to conceal from the sight the traces of her ominous burn, she wears on the left wrist, like a bracelet, a wide gold band, which she does not take off day or night.
Repito que me suministró estos detalles un pariente cercano de ella, formal cristiano, a cuya palabra doy el más completo crédito”.
I repeat it, I have all these details from her near relation, a serious Christian, in whose word I repose the fullest belief.
A pesar del velo con que se ha cubierto y ha debido cubrirse esta aparición, me parece imposible que se ponga en duda su indisputable autenticidad. Ciertamente no será la dama del brazalete quien necesite que se le pruebe que hay realmente un infierno.
They are never spoken of, even in the family; and I only confide them to you, suppressing every proper name. Notwithstanding the disguise beneath which this apparition has been, and must be enveloped, it seems to me impossible, adds Mgr. de Segur, to call in doubt the dreadful authenticity of the details.
Monseñor De Ségur, El infierno. Si lo hay, qué es, modo de evitarlo, Editorial ICTION,
Buenos Aires 1980, pgs. 48-50.
Rev. Father Francois Xavier Schouppe,
The Dogma of Hell, Illustrated by Facts
Taken from Profane and Sacred History.

La tentación de San Antonio (c. 1475), de Martin Schongauer (1448-1491)

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