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niedziela, 24 kwietnia 2016

EL ESCAPULARIO LE AYUDA EN UN BAILE

Una joven antes de entrar en religión fue a ver al Santo Cura de Ars, para hacer con él una confesión general. Éste, al confesarla, le preguntó:


-“Usted debe acordarse bien, hija mía, de cierto baile al que asistió hace poco tiempo. En este baile encontró usted a un joven desconocido de todos, pero de maneras tan distinguidas que fue casi el héroe de la fiesta”.

-“Sí, Padre”.

-“Y... usted hubiese querido que la invitase a bailar, y estaba usted llena de celos y de despecho al ver que prefería a las demás y nunca se dirigía a usted”.

-“En efecto, Padre, así era”.

-“¿No se acuerda que, al salir el galán, creyó usted ver en la puerta y bajo los pies del joven dos llamas azules que desde luego tomó usted por una ilusión de sus ojos, engañados por la luz y la oscuridad?”

-“Todo, todo es verdad, Padre”.

-“Pues bien, hija mía: ese joven era el demonio. Aquellas con quien bailó viven en estado de condenación. Y ¿sabe por qué usted no fue invitada por él? Por el Escapulario que llevaba usted puesto y que por la devoción a María conservaba como una defensa”.

Rafael María López-Melús, Prodigios del Escapulario del Carmen,
Editorial Apostolado Mariano, Sevilla, p. 52.

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