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niedziela, 24 kwietnia 2016

HACHA PRODIGIOSA

En Aranda de Duero (Burgos), vivían unos esposos: él, a quien las lecturas antirreligiosas y los amigos libertinos le habían inducido hasta la incredulidad y el escepticismo, increpaba continuamente a su esposa, fervorosa cristiana, por sus prácticas religiosas.

Un día, volvía la esposa, después de asistir a la función religiosa, y traía en la mano, junto con el devocionario, el Santo Escapulario del Carmen, con el que se había acercado a recibir la Sagrada Comunión. El esposo, en un arrebato de cólera, se lo quita de las manos, lo coloca sobre el poyo en que partía la carne y, lleno de coraje, toma el hacha y se dispone a partirlo en pedazos; pero... el hacha cayó repetidas veces sobre el santo Escapulario, sin lastimarle lo más mínimo. En uno de los golpes rebotó el hacha, dándole al carnicero en la frente... Este abrió los ojos de la fe ante aquel repetido prodigio y, arrodillado ante el santo Escapulario, pidió perdón a la Santísima Virgen de su sacrilegio.

Acto seguido se fue a la iglesia, donde, con muchas lágrimas, se confesó y recibió la Sagrada Comunión y también el santo Escapulario, que llevó con singular devoción durante toda su vida.

Desde aquel entonces se portó como un modelo de esposo cristiano.

Rafael María López-Melús, Prodigios del Escapulario del Carmen,
Editorial Apostolado Mariano, Sevilla, p. 51.

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