Łączna liczba wyświetleń

niedziela, 24 kwietnia 2016

LA CUBRÍA CON UN DELANTAL

En “La lectura popular” de Orihuela del 15-11-1896, su director, D. Adolfo Claravana, publicaba la siguiente noticia:

Una niña de tres años y tres meses extravióse a la mitad de la tarde del sábado 18 de enero, y, buscada por todas partes, no apareció. Llegada la noche, sus padres, afligidísimos, acudieron a las autoridades; alarmóse todo el mundo, y el vecindario en masa, movido por el resorte del más vivo interés, púsose en movimiento para encontrar a la criatura. En vano fue todo; la noche pasó en la más viva ansiedad, pues, a pesar de haber recorrido el monte y huertas vecinas palmo a palmo, nada se logró.

A la mañana siguiente, apenas apuntó el día, volvióse a la faena; se publicaron edictos en los pueblos vecinos; aumentó a centenares el número de personas que buscaban a la niña, y, sin embargo, tampoco se logró hallarla. Iba ya transcurrido un día entero; hacía más de veinticuatro horas que la niña no se había alimentado; la noche había sido una de las más frías del año; la niña, descubierta la cabeza y vestida ligeramente, era imposible que hubiese podido resistir; estaría muerta. Además, el monte cercano está sembrado de hondanadas y precipicios horribles que, a obscuras, es muy difícil salvar...

Mas he aquí que a las tres de la tarde unos tíos de la niña, rebuscando por aquellos peligrosos sitios, ven a la inocente criatura tendida al amparo de un extraño saliente de la montaña, y junto a un precipicio de muchos metros de profundidad, cortada casi verticalmente.

- “Aquí está, exclaman; pero, ¡ay!, indudablemente está muerta..”..

Entonces se acercan a ella y ¡oh sorpresa! La niña se levanta, serena y tranquila abre sus bracitos y se dirige a sus tíos como si tal cosa.

-“Hija mía, gritan estrechándola contra su corazón, ¿qué te ha pasado? ¿Cómo has podido sufrir esta horrible noche de frío?”
-“Si no he tenío fío”. Dice la niña en su infantil lenguaje.

-“¿Cómo es posible?”

-“Si ha estao toda la noche conmigo una mujé y me tapaba con el delantal”.

-“¿Una mujer?”

-“Sí, una mujé”.

-“Pero esa mujer ¿no te hacía nada? ¿No oías tú, cuando cruzábamos por aquí con luces y hacíamos ruido y te llamábamos a gritos?”

-“Sí que lo oía; pero la mujé me decía: “No te muevas, hija mía, que ya vendrán por ti”.

El estupor de los que escuchaban estas palabras llegó a su colmo: aquello, ¡era un milagro!

Trasladada la niña al pueblo, celebróse al día siguiente en la Iglesia Parroquial una solemne Misa de acción de gracias por el hallazgo de la niña.

Y ahora viene lo admirable... Al entrar la niña al templo ve una imagen de la Virgen del Carmen, y exclama dando un grito como si volviese a encontrar a una persona querida:

-“Made, ésa es la mujé que me tapaba con el delantal”.


Calcúlese la sorpresa que producirían estas palabras. Cerca de la imagen de la Virgen había una de San Juan Evangelista.

-“¿Es ésa?”, le preguntaban para ver si la niña había dicho aquello por capricho.

-“No, aquélla”, contesta insistiendo en señalar a la Virgen del Carmen.

El entusiasmo de la muchedumbre, que literalmente llenaba la Iglesia, trocóse en lágrimas de fervor; todo el mundo lloraba.

Sacaron a la niña, terminada la función, y la llevaron de casa en casa. Una de ellas fue la del vicario del pueblo. La niña entra en el despacho del sacerdote; en él hay un cuadro de la Virgen del Carmen.

-“Esa es la mujé que me tapaba con el delantal”, repite la niña. Sigue visitando muchas casas, y entra en otra donde había otra imagen igual.

-“Ésa es la mujé que me tapaba con el delantal”, repite por tercera vez.

-“Ya no cabe duda, dice el pueblo entero a una voz; esta niña ha sido objeto de un verdadero milagro. Milagro del Escapulario que vestía la Virgen, y la niña llamaba delantal.

Rafael María López-Melús, Prodigios del Escapulario del Carmen,
Editorial Apostolado Mariano, Sevilla, págs. 48-51.



Brak komentarzy:

Prześlij komentarz