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środa, 27 kwietnia 2016

LIBRADO DE LOS EFECTOS DE LA PICADURA DE VÍBORA

Filocalo Caputo, en un su obra “II Monte Carmelo", refiere que Antonio Ferato, yendo de camino, vio una víbora en lo alto de una tapia, cerca de la cual le era forzoso el pasar sin más remedio, y por prevenir el peligro de que pudiese morderle, la derribó con un palo al suelo. Mas he aquí que, irritada, le saltó a la cara y le vino a herir bajo el ojo, inflamándosele a poco rato la cabeza, de tal suerte que parecía un monstruo, quedando totalmente ciego.

Una vez llegado d lugar, recurrieron a todas las medicinas caseras que solían emplearse en tan críticos y desesperados trances, mas todas llegaron tarde o fueron ineficaces, pues ninguna surtía el deseado efecto en el infeliz campesino.

Su piadosa mujer, devotísima de nuestra Madre del Carmen, le alentaba a que pusiese o depositara toda su confianza en Ella, y viendo tan desesperada su salud, fuese confiada a la capilla de la Santísima Virgen y en un vaso trajo un poquitín de aceite de la lámpara que ardía ante su imagen milagrosa del Carmen. Lo aplicó a la cabeza de su infortunado y esperanzado esposo y al punto empezaron a mitigarse aquellos atrocísimos dolores, bajando poco a poco la inflamación, de suerte que, en brevísimo tiempo, pudo ya respirar sin dificultad.

Pocas horas tardó en recobrar perfecta salud y al punto se trasladó al templo de la Santísima Virgen para dar fervientes gracias, junto con la piadosa esposa, a esta Madre de bondad y misericordia.



Rafael María López-Melús, Prodigios del Escapulario del Carmen,
Editorial Apostolado Mariano, Sevilla, pgs. 87-88.

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