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środa, 27 lipca 2016

ELLA NO SE AHOGÓ

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, !oh Virgen gloriosa y bendita!
La oración más antigua a la Virgen

Manuel Castaños y Montijano, coronel, escritor y académico de la Historia, escribía desde Toledo el 17 de mayo de 1907:

«Les recuerdo un hecho rigurosamente histórico, ocurrido en la isla de Puerto Rico y en la villa de Humacao, de cuyo departamento era mi padre Comandante militar.

Existía en dicha villa un acaudalado comerciante francés, llamado Mr. Sandeau (amigo de mis padres), con su familia compuesta de esposa y cinco hijas mozas. Cierto día acordaron éstas ir a bañarse, invitando a una amiga, joven piadosísima. Estando dentro del agua, observaron -las de Sandeau- que su amiga no se había quitado el Escapulario de la Virgen del Carmen; la zumbaron con bromas indiscretas, diciéndole: 

- Todas nos vamos a ahogar menos tú.

De repente se desarrolló un fenómeno muy frecuente en aquellas bajas latitudes: una tromba marina en medio de un día sereno y cielo despejado. Aquel horrible meteoro produjo de improviso una resaca tal, que las seis jóvenes fueron arrastradas por ella mar adentro.

Un valiente pescador que presenció el suceso, se arrojó con heroísmo a las olas y, dirigiéndose al grupo, sólo pudo asir con su mano izquierda un cordón. Tiró de él, y nadando bravamente contra la resaca, sacó a flote y puso en la playa a la remolcada, y resultó que el cordón era el del ESCAPULARIO, que había sido objeto de la mofa de sus amigas, que fueron pasto de los tiburones.

Los desolados padres, que en un momento perdieron para siempre a sus cinco hijas, de descreídos que eran, se volvieron devotísimos de la Virgen del Carmen; adoptaron a la amiga, y fue su heredera.»

Rafael María López-Melús, Prodigios del Escapulario del Carmen, 
Editorial Apostolado Mariano, Sevilla, pgs. 100-101.

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