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sobota, 6 sierpnia 2016

EL MILAGRO DE LAS BOMBAS QUE NO EXPLOTARON

La memoria, asimismo, tan solemne que conserva la Iglesia de Zaragoza de la venida de Santiago a España, es otro testimonio de ella. La iglesia colegial de aquella ciudad, llamada Nuestra Señora del Pilar, que llaman Cámara Angelical, y es singular la devoción de aquella tierra. Y es que llegado el Santo Apóstol a Zaragoza, le apareció la sacratísima Virgen Nuestra Señora sobre una columna o pilar de jaspe, rodeada de gran número de ángeles, y allí se levantó un templo...
(Menéndez Pelayo, Crónica General de España)

Nuestra Señora del Pilar,
Estampa devocional
El hecho sucedió así, y se toma de la revista "El Pilar", de Zaragoza, cinco días después de ocurrido, así como de la prensa de Zaragoza, de España, del campo enemigo y del extranjero. Y nosotros, que lo contamos, lo vimos, presenciamos y formamos parte de la gran manifestación que como legítima reacción se organizó el mismo día. Fue el 3 de agosto de 1936, lunes y a las tres de la madrugada. El vecindario de la ciudad se entregaba a un pacífico sueño mientras los centinelas vigilaban, y pudo apercibirse el ruido de un avión que rondaba edificios y tejados. Planeando cada vez a menor altura, se centró sobre el Templo de la Virgen del Pilar, bien orientado por la línea de plata del Ebro, dejando caer tres bombas, de cincuenta kilos y de formidable potencia. Éstas cayeron vertiginosamente, calando dos dentro del templo, ante la Santa Capilla y en el Coreto. La tercera hundió cuatro adoquines en la plaza del Pilar, formando a modo de cruz. Pero no explotaron... Esta es la versión oficial, oral y escrita, ya de las gentes, ya de la prensa de Zaragoza.

Atendamos ahora a la versión del ejecutor, del autor del hecho, del aviador: Se apellidaba Villa Ceballos, era alférez del campo de Prat de Llobregat, en Barcelona, y moría después en el decurso de la guerra, conduciendo otro avión. Se relataba por "El Heraldo de Aragón" el 12 de octubre de 1939, año de la Victoria, y era su cronista Manuel Aznar. El artículo se titulaba: "Cómo y por quién fue bombardeado el templo del Pilar". "Hablando con el aviador rojo que voló para lanzar las bombas". "El propio Sandino fue el que ordenó el bombardeo". "Vas a volar sobre Zaragoza y a bombardear el Templo de la Virgen del Pilar". Y habla el autor del crimen:

«La cosa fue de este modo. El coronel Sandino recibió en Barcelona, donde yo prestaba mis servicios, la confidencia de que dentro del Templo del Pilar se recogían durante la noche algunas centurias de falangistas. Sandino es como mi padre espiritual, tiene en mis condiciones de piloto una confianza absoluta. Me llamó aparte y me dijo: “Tienes que salir esta noche para un servicio especial. Vas a volar sobre Zaragoza y a bombardear el templo de la Virgen del Pilar...” Me dispuse a cumplir lo ordenado, preparé mi aparato y mandé equiparlo con seis bombas de cincuenta kilos cada una. Salí del aeródromo de Prat de Llobregat con tiempo magnífico. Desde nuestro frente de Aragón me habían enviado datos sobre las condiciones atmosféricas. Todo invitaba a elevarse, noche tranquila, visibilidad absoluta gracias a la luna llena, horizonte despejado...

Volé hasta Zaragoza sin la menor novedad. Iba a bastante altura, pero una vez que me encontré en la ciudad descendí tranquilamente y empecé a fijarme en las siluetas de La Seo y el Pilar. No tuve inconveniente en colocarme encima del segundo. Los que me vieron debieron creer que se trataba de un avión amigo. El caso es que llegué a descender hasta cincuenta metros sobre las bóvedas de la iglesia. Di una pequeña vuelta a fin de centrar bien mis blancos, y una vez que obtuve la seguridad del éxito, lancé cuatro bombas seguidas... 

- ¿Cuatro? - pregunté yo, que había oído hablar sólo de tres.
- ¡Cuatro! ¡Cuatro! ¡Una cayó en el río, dos entraron al Templo y la cuarta cayó delante de la puerta...! Me elevé rápidamente a fin de evitar los efectos de la explosión y cuando hube ganado altura, advertí que la explosión no llegaba. Mi asombro no tuvo límites. ¿Qué acontecía? Rondé el Pilar durante un par de minutos, y nada. No estallaron las bombas. Me quedé perplejo...
- ¡Que raro...! - comenté yo . - ¿Ninguna de las cuatro bombas estalló?

- ¡Ninguna! Eso era lo extraordinario...»

Hasta aquí el autor del criminal atentado. No queremos continuar, dejando en sus palabras la admiración del prodigio. No importa que después trate de dar explicaciones atenuantes que no convencen. Porque preparar el avión para una misión especial y luego hallar defectos en la misma, es inexplicable. En cambio, el centro técnico del Parque de Zaragoza confesó que las bombas iban bien, que funcionaron las espoletas y que todo sucedió a la perfección, menos el efecto. Las bombas no explotaron... Gran prodigio de la Virgen del Pilar, ya que para destruir su templo bastaron los mismos artefactos. Pero no, nada sucedió... Después, los enemigos, enfundados en rotativos periodísticos sectarios y tendenciosos, han querido dar explicaciones reaccionarias. Todo es inútil, y fue éste el gran Milagro nacional de la Cruzada de 1936, que hizo vibrar a la verdadera España.

Historia y milagros de la Virgen de Pilar, Apostolado Mariano, Sevilla, pgs. 97-100.



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