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sobota, 9 grudnia 2017

LOS MILAGROS APROBADOS PARA LA BEATIFICACIÓN DE GEMA GALGANI

A partir de su muerte, Gema [Galgani] comenzó a repartir abundantemente gracias temporales y espirituales a todos sus devotos: curaciones, conversiones y favores de toda clase. El 3 de octubre de 1907 se abrió en Luca el proceso informativo. El 20 de enero de 1922 se abrió en Pisa el proceso apostólico.

Santa Gema Galgani
Los milagros aprobados para la beatificación fueron dos. 

El primero sucedió a María Menicucci, que sufría agudos dolores en la rodilla derecha. Creyendo que fuesen dolores reumáticos procuraba buscar alivio en unturas, emplastos y baños de las más acreditadas termas de Italia, pero todo en vano.

Examinada con diligencia por especialistas, diagnosticaron la enfermedad de tumor blanco en la rodilla, en situación avanzada y de carácter tuberculoso. En 1907 la pobre enferma fue a casa de unos parientes suyos a Pistoia, donde, reconocida por el doctor Clelucci, aconsejó la operación. El caso parecía desesperado: la operación o un milagro.

La señora Menicucci se aplicó sobre la rodilla enferma una reliquia de Gema y comenzó una novena. Al terminarla, se quitó la venda y, con indecible sorpresa, se encontró totalmente curada. Los médicos del Vaticano certificaron: “La curación de la rodilla derecha de la señora María Menicucci es un hecho que no cabe en los límites de los sucesos naturales”.

El segundo milagro aprobado fue la curación instantánea y completa de una úlcera varicosa en la pierna izquierda del sacerdote Ulises Fabrizi la noche del 26 al 27 de noviembre de 1919. A don Ulises, que ya contaba con 75 años, se le reventó la ulcera varicosa, dándose la curación por punto menos que imposible.

Como última tentativa, se pensó llevarlo a un sanatorio de Roma y someterlo a la inspección de los mejores especialistas. 

— Entonces — dice él — volviéndome a la sierva de Dios con una ferviente plegaria, le dije: “Gema mía, cúrame esta llaga, porque deseo verte sobre los altares antes de mi muerte. Cuando haya conseguido esto, me resigno gustoso a morir”.

Después de esta oración se quedó dormido. A la mañana siguiente, fueron a quitarle las vendas para proceder a la cura. ¡Cuál no sería la sorpresa de todos al no descubrir ni vestigio de la úlcera! Los médicos de la Comisión vaticana certificaron: “Afirmamos del modo más explícito con firme y clara conciencia que la curación de Ulises Fabrizi rebasa los límites del orden natural, debiéndose considerar como milagrosa.

La beatificación tuvo lugar en la basílica vaticana de Roma el 14 de mayo de 1933.

Ángel Peña, Santa Gema Galgani. Amor total, Lima-Perú, pgs. 65-66.

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