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sobota, 9 grudnia 2017

LOS MILAGROS APROBADOS PARA LA CANONIZACIÓN DE GEMA GALGANI

San Maximiliano Kolbe, que conoció la vida de Gema durante sus estudios en Roma, la dio a conocer en Polonia en 1919. Él mismo le tenía mucha devoción y la llamaba hermana mía. Siempre llevaba con él una imagen de Gema y estuvo presente en Roma el día de su beatificación, el 14 de mayo de 1933.

Santa Gema Galgani
Los milagros aprobados para la canonización y considerados como inexplicables para la ciencia fueron dos. 

Elisa Scarpelli comenzó a sufrir en el mes de noviembre de 1932 en la parte izquierda de la cara una enfermedad denominada por los médicos “lupus vulgaris”, creciendo de tal suerte este mal que degeneró en una edemitis ulcerosa y en bolsa de fístula con pus. Resultando vanos los cuidados de la ciencia, se recurrió únicamente a la intercesión de la beata Gema. Estaba la enfermedad en plena efervescencia la mañana del 14 de mayo de 1933, mientras en la basílica vaticana se celebraba la solemne beatificación de Gema. Elisa se sintió instantáneamente curada, recubiertas las úlceras de la piel y cerrada completamente la fistula, sin quedar señal alguna de la enfermedad.

El otro favorecido fue Natal Scarpelli que, desde 1913 y más gravemente desde 1927, sufría de varices, especialmente en la pierna izquierda. El 3 de abril de 1935 a consecuencia de una caída casual se le formó una herida que degeneró en úlcera. En la tarde del 3 de mayo esa úlcera pútrida ya, tenía una extensión de cerca de nueve centímetros cuadrados. La hija del enfermo y la esposa invocaron con fervor a la beata Gema y aplicaron sobre la úlcera purulenta una pequeña reliquia de la beata, vendando la pierna. A la mañana siguiente, aparecía nueva piel sobre la úlcera, la venda estaba seca, el enfermo no sentía dolor y no quedaba vestigio de la enfermedad.

El 2 de mayo de 1940 tuvo lugar su canonización en la basílica vaticana. El Papa dijo: 

“Para gloria de la santa e indivisible Trinidad, para exaltación de la fe católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los apóstoles Pedro y Pablo... decretamos, definimos e inscribimos en el catálogo de los santos a Gema Galgani”.

Jesús hacía mucho tiempo que le había profetizado que sería santa. Dice ella: 

— Una noche, de doce a dos no dormía como de ordinario, estaba despierta. Me pareció que el niño Jesús se ponía sobre mis rodillas. Apenas lo tuve, le dije: “Jesús, ahora vas a concederme de veras la gracias que deseo: Haz conocer mañana la verdad a Monseñor”. A lo que Jesús dijo: “Hija mía, la verdad ya la conoce quien debe conocerla; en cuanto a Monseñor, no ha llegado todavía el tiempo en que debe conocerla, pero llegará un día en que la conozca. Asegúrale que soy yo, Jesús, el que te habla y que dentro de unos años tú serás por obra mía, santa, harás milagros y serás elevada al honor de los altares”.

Ángel Peña, Santa Gema Galgani. Amor total, Lima-Perú, pgs. 66-67.

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