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środa, 20 grudnia 2017

NO QUIERO CURA A MI LADO

Los santos son personas inflamadas por el Espíritu Santo; mantienen vivo el fuego de Dios en la Iglesia. Ya en el tiempo de su vida terrena los santos fueron orantes fervientes y contagiosos. En su cercanía es fácil rezar. Aunque no debemos nunca adorar a los santos, podemos invocar a quienes están en el cielo para que intercedan por nosotros ante el trono de Dios. 
(Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica 2683-2684)

Santa Gema Galgani
En la ciudad de Lyón (Francia), la enfermera de profesión, señorita Filomena Bonabannt, fue requerida para asistir a un enfermo. Al acudir, encontró suspendido a su cabecera un cartelón con estas palabras, en caracteres triangulares: 

“No quiero cura a mi lado”.

La enfermera, creyente y piadosa, experimentó un sentimiento de horror. Se trataba de un miembro de la secta masónica que, en vida, se había comprometido a rechazar los auxilios espirituales de la religión en los últimos momentos. ¿Qué hacer?

Quiso escuchar el parecer de su confesor, quien le aconsejó que permaneciese al lado del enfermo, y, entregándole una imagen de Gema [Galgani], le ordenó que la pusiese en la habitación del paciente, sin que nadie lo echara de ver. La citada enfermera disimuló la imagen de Gema tras un cuadro, y pidió de todo corazón a su querida Gema que intercediera cerca de la Santísima Virgen María para obtener el milagro de la conversión de aquella alma.

Dos días después, sin consejo de nadie, el enfermo pidió un sacerdote, recibió los santos sacramentos con verdaderas señales de piedad y, a los cinco días, murió.

Fuente: Sor Gesualda del Espíritu Santo, Santa Gema Galgani, 
1964 (ebook), pgs. 260.

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